Últimamente, tal vez por la etapa de vida que he estado viviendo -y bueno, en general siempre pasa así, que lo que vives condiciona lo que piensas, o quizás al revés, en fin- me he topado mucho con esos logros que se cuelgan en la pared, como el título universitario, el magister en no sé qué cosa, pero lo cierto es que los logros realmente importantes nunca se han puesto en la pared y es por eso que ocupo este magno espacio para hoy, ponerlos en el sitio que les corresponde.
En este pequeño homenaje partiré por ensalzar los míos, esos que nunca colgaré con un cuadro, pero que estoy infinitamente orgulloso.
1. El día que comí un "guatón" sin darle absolutamente nada a nadie. Si sabes de lo que hablo entonces sabrás que fue un gran logro.
2. El día que terminé de aprender completa una canción de DT en guitarra.
3. El día que volví a casa sobrio.
4. El día que leí completo el Quijote, y no la versión corta, sino que la gigante...y todo en una noche.
5. El día que aprendí a andar en bicicleta (con la inevitable caída y sacada de cresta que tal evento ameritaba)
6. El día que sin haberme dicho nada nadie me levanté temprano y ordené la casa (eso incluye haber lavado los platos!!)
En fin, por todas esas pequeñas grandes cosas que nos llevan a triunfar va este homenaje.
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