Sé que no diré nada nuevo, y esta es sólo una forma de quejarme sobre un sistema que no tiene la culpa de ser así.
Estoy sentado en la clínica x, de esas con grandes vidrios y ascensores Otis. Todo muy limpio y los funcionarios muy bien vestidos, pero detrás de esa falsa vestimenta hay personas que reciben un sueldo que no pasa los 300 mil pesos.
En esta clínica x, las utilidades anuales fueron de esas que se cuentan en miles de dólares, y como ya lo sabes, esas utilidades solo llegaron a un par de personas, pues sus funcionarios, que son quienes le dan vida a esta empresa, sigue recibiendo una miseria cada mes.
El sistema no tiene la culpa.
La culpa la tiene la gente que acepta este sistema, que acepta pagar algo que debería ser un derecho básico consagrado y protegido por el estado. No se trata de socialismo ni menos comunismo, se trata sólo de sentido común.
Cada día me pregunto cómo una persona simple sin ninguna influencia, como tu y yo, podemos ayudar a cambiar los vicios que corrompen los muchos sistemas que tenemos.
Porque no se trata de darle una moneda más o una moneda menos a alguien en la calle. No se trata de donar la mitad de tu sueldo, pues con esfuerzo lo has ganado.
Creo se trata de algo más simple y a la vez lo más difícil de todo. Se trata de tratarnos con el respeto que nos gustaría nos tratarán a nosotros mismos. Se trata de ayudar en la educación de nuestra población, se trata de pagar un sueldo acorde a la realidad económica del país a personas que tenemos a nuestro cargo, como nuestras queridas nanas (o para los que tuvimos a quien nos cuido pasando a ser parte de la familia y nunca tuvo ropa de trabajo, no fue llamada "nana").
Aquel día que la gente entienda que sin ellos las empresas que los explotan no funcionarían ni ganarían esas grandes utilidades, ese día comenzaremos a cambiar un poco el país donde nos tocó nacer.
No se trata de pedir una limosna, se trata sólo de pedir la retribución justa la esfuerzo.
Si Paulmann entiende un día que sin sus proveedores el no puede generar utilidades, y todos aquellos que lo proveen no le venden, ese día todos ganaremos.
El día que cada cajera de jumbo entienda que le corresponde algo más que 350 mil por un mes de trabajo, sabiendo que su caja recauda 60 millones mensuales, ese día todo será distinto.
El día que entendamos que aquel que vive trabajando para comer no es tan diferente a un esclavo, ese día seremos más felices.
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