En qué piensas cuando no quieres pensar en nada más, a dónde llevas la vista para librarla de todos esos pensamientos que caminan contigo por el día y se detienen en cada semáforo para no ser atropellados.
En qué piensas cuando no quieres pensar en nada más, acaso subes el volumen de la música para no escuchar lo que tu cabeza quieres decir; acaso finges que ya no hay nada más que pensar al respecto.
En qué piensas cuando no quieres pensar en nada más, tal vez llevas tu cabeza a un lado seguro donde las respuestas están en los libros y en los consejos de algún poeta que ya vivió lo nuevo, hoy común.
En qué piensas cuando no quieres pensar en nada más, cuando no quieres errar y con ello avergonzarte por mostrar lo que no te gusta ni siquiera a ti.
A veces es mejor equivocarse y decir algo que no sea tan bueno para que en el error tal vez venga por mi una genialidad que me haga sentir que el error valió la pena.
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