No hay nada mejor que querer agarrar algo y estirar la mano y que allí este.
Cuán lejos pueden estar ciertas cosas que un estirón de brazos nunca alcanzarán, que sin importar cuantas contorsiones realicemos, nunca llegarán a nuestras manos sin tener que mover otro músculo adicional del cuerpo; pero si lo piensas un poco más...cuántas veces has querido estirar la mano y agarrar aquello que por defecto siempre estará lejos, pero tienes esa secreta ilusión que algún día este al alcance de la mano.
Al final de cuentas, siempre lo más querido nunca estará estirando el brazo...un control remoto, el chocapic, un libro, el interruptor de luz, el celular cuando alguien te llama, la alarma un lunes por la mañana, y porque no decirlo y dar el toque cursi de todo esto y que es lo que finalmente motiva este escrito, ella.
Sí, ella la que cada día se asemeja más a ese control remoto o a ese celular que suena cuando menos quieres escucharlo.
Ella, la que requerirá el movimiento de todos tus más increíbles e impensados músculos para lograr que se acerque tan solo un par de metros.
Ella, la que un día se convierte en todos esos elementos juntos más otro adicional que aún no conozco, pero que sí se es fundamental para saber y darme cuenta, que cada día por ella logras mover un músculo más de los increíblemente existentes tan solo para que cada día, ella este un poquito mas cerca de ti.