12 de marzo de 2012

Negro y amarillo

Es imposible no disfrutar una abeja en mi plato; sin haberlo planeado tuve que compartir mi comida del día con un ser que ni permiso pidió para apoderarse de un trozo de carne de mi falso pastel de papas.
Espero si que lo haya disfrutado tanto como yo, aunque fue demasiado glotona, porque se llevo algo así como 3/4 de su cuerpo y a penas podía volar...a lo que inmediatamente pensé: tendrá familia e hijos que alimentar?
Pero al final de cuentas, el que llega sin ser invitado se va sin que lo despidan, o algo así.
Sea como sea, me debes un almuerzo.

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