Siguió pasando el tiempo y la mala costumbre no se apartaba de nuestro hábito de desaparecer, pero no fue eso lo que rondó por mi cabeza el resto del tiempo, sino la idea de estar comunicados, de estar siempre conectados.
Qué significa estar conectados, qué significa comunicarse.
Sin duda alguna comunicarse es algo más que hablar, lo que se explicaría con el solo silencio y la costumbre de decir el silencio también habla. Un contra sentido total, pero que estando frente a frente cobra todo el sentido posible.
Reducirlo a los sentidos parece ser la salida fácil. Mirarnos a los ojos es conectarse, es comunicar sin palabras, tocarnos es conectarse, comunicar sin palabras, sentirnos con el gusto también es comunicarse, oler hace lo suyo. El problema es que comunicarnos, conectarnos, va mucho mas allá de lo que los sentidos logran; es cierto, son la puerta de entrada a nuestro cuerpo, pero no hace que ellos sean comunicarnos. Los sentidos son al final del día solo el puente entre tu y yo.
Comunicarse se acerca a la empatía saludándola coquetamente, es olvidar por un momento nuestra felicidad y ser felices con la del otro, lo mismo ocurre con la pena. Es vestir mi historia con la tuya, y viceversa, como diría el gran Benedetti. Es no necesitar los sentidos para conectarme contigo.
Comunicarse es, querida, saber por un segundo que habitas en mi y que habito en ti.
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