Qué pasa cuando te duele algo que te gusta. Esta es una cuestión que de seguro nos ha pasado a muchos en varios momentos de nuestra vida. Algunos podrían pensar, como lo acabo de hacer yo, en los placeres culpables, pero realmente eso no duele; es cierto, le damos una connotación negativa, pero de dolor, cero.
Yo me refiero al dolor de verdad, ese que saca lágrimas y a veces incluso puedes llegar a pedir al cielo -como si allá hubiera alguien que detuviera el dolor por arte de magia- "por favor para".
Vuelvo a mirar la pregunta y creo que esta mal planteada. Qué pasa cuando lo que te gusta te hace doler. No sé si lo leerás igual que yo, pero la cuestión es que hay algo que tanto placer te causa como daño, es así de simple.
Al parecer mi oído va de mal en peor, hoy escucho menos que ayer, los pitos aumentaron y el ruido de una vieja radio parece haberse apoderado del lado izquierdo de mi mundo, ese que mi lado derecho ignora en su existencia, que si no fuera por su par izquierdo sería tan inexistente como aquello que no sabíamos venía después de la línea del horizonte.
Intenté escuchar música, pero el silencio se tomó mi oído y lejos de ignorarla me dolió.
En mi mundo, donde todo suena, un poco de silencio hace mal.
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