11 de diciembre de 2013

Un buen tinto, una buena canción.

Diré algo que para mi es obvio, pero nunca es malo recordarlo.
La música tiene esa cualidad de eterna juventud que muchos quisieran tener a medida que se van poniendo viejos, y no necesita pintura para verse más joven, no necesita ir renovando su ropa para estar "a la moda" y tantas otras cosas que podría imaginar para reafirmar la idea.
La sencillez que tiene es más simple que todo eso y que al final se vuelve una encrucijada curiosa.
Pasa el tiempo y mientras otros envejecemos ellas, las canciones, se vuelven clásicos,  y con la misma ropa, el mismo maquillaje, se vuelven aún mas ricas. Creo que lo único que existe hoy que le hace un poco el peso, o mejor dicho, sigue la misma línea es el vino.
En resumen, la música -las canciones- son como el vino, y el vino, las canciones.

1997

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