Diré algo que para mi es obvio, pero nunca es malo recordarlo.
La música tiene esa cualidad de eterna juventud que muchos quisieran tener a medida que se van poniendo viejos, y no necesita pintura para verse más joven, no necesita ir renovando su ropa para estar "a la moda" y tantas otras cosas que podría imaginar para reafirmar la idea.
La sencillez que tiene es más simple que todo eso y que al final se vuelve una encrucijada curiosa.
Pasa el tiempo y mientras otros envejecemos ellas, las canciones, se vuelven clásicos, y con la misma ropa, el mismo maquillaje, se vuelven aún mas ricas. Creo que lo único que existe hoy que le hace un poco el peso, o mejor dicho, sigue la misma línea es el vino.
En resumen, la música -las canciones- son como el vino, y el vino, las canciones.
1997
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