8 de noviembre de 2013

A Gustavo.

Sueño que vuelo y somos gaviotas, o tal vez águilas y cóndor que juegan a ser dueños del espacio.
Sueño que el cuerpo se desdobla y deja espacio a la energía que me hace mover en extremo.
Sueño que abro los ojos y te vuelvo a pedir una y mil veces más que me trates suavemente.
Sueño que seguimos siendo cómplices los dos.

Sueño que suena sin final un disco eterno que sólo me deja dormir al amanecer entre tus piernas,
Sueño que soy agua para evitar tu dureza, y un lago en el cielo nos cubre.
Sueño que por la mañana volveremos a tomar ese te para tres, 
Sueño que todavía sientes mis signos.

Sueño que sigo soñando para algún día despertar,
Sueño que Santiago, Lima, Guayaquil y tu querido Buenos Aires siguen siendo tan susceptibles,
Sueño que todo lo susurrado al oído se va a al zona de promesas,
Sueño que no importa lo que diga, siempre seremos prófugos.

Sueño que podría soñar por años y despertar en la ciudad de la furia,
Sueño que cuando pase el temblor renaceré,
Sueño que no existes para volver a existir contigo, 
Sueño que si no olvido moriré y otro crimen quedará sin resolver.

Sueño que al despertar hay recompensa.

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