La risa a veces se disfraza de pantalones y zapatos, se ordena con perfume y se cuida del frío con un chaleco que combina con las líneas de la camisa. La espontaneidad duerme mientras la seriedad trabaja y despierta lozana y jovial cuando cae el sol y la gente se cansa, y llama a la vida cuando todos comienzan a dormir.
Ante relojes que marcan distintas horas, mis ganas de reír te siguen buscando, sin encontrarte a las 2 de la mañana.
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