Esa adictiva sensación también la has sentido seguramente cuando lees un libro y crees que el protagonista, por esos 3 segundos que dura la lectura del diálogo, te esta hablando a ti diciendo eso que sientes fue realmente dicho por ti y que finalmente no era el protagonista hablándote, sino que eras tu mismo quitándole un gran espacio de esa historia contada en unas cuantas hojas de papel.
La verdad es que yo muchas veces siento que el mundo me habla, y lo hace a través de propagandas, de papeles tirados en el piso. Lo hace a través de una canción que de repente llega a mi cabeza sin razón aparente -aunque sé hay una razón, pero a veces ni yo quiero admitirla, porque es más cómodo negarla- o lo hace simplemente porque a ratos siento que hay cosas en este mundo que solo por un segundo, solo por ese segundo, son únicamente mías.
A veces, por un segundo, el mundo a través de esas pequeñas cosas, se vuelve solo mío.
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