1. No sabía cómo contarte esto, pero ahora que me doy cuenta, fue simplemente un adelanto de la maravillosa noche que esta recién comenzando.
Hoy supe que se atrevió a besarlo.
Así es, bajo libros y cuadernos llenos de frío conocimiento, en la oscuridad de un bolsillo, ella se atrevió a besar al lápiz negro en esa ausencia de luz.
Desgraciadamente para ambos, el lápiz labial fue el cómplice que los delató y que me hizo saber de aquella linda historia al tomar mi lápiz negro para poder escribir, como siempre, algo tan lejano al simple beso que hoy ellos se dieron.
2. Cuántas veces miraste al cielo esperando ver sólo una estrella fugaz, de esas que sientes te salvarán de todo lo que tus manos no alcanzan, de esas donde pones todos tus sueños y echas a volar tus deseos más profundos, los más solitarios, los más íntimos.
Hoy tienes la suerte de mirar al cielo y no ver sólo una de ellas, sino decenas de ellas, decenas de sueños dispuestos a salir volando de la tierra para poblar el universo de sueños por cumplir.
Hoy sólo mira al cielo y déjate llevar, tal como lo hizo ella, mi lápiz rojo.
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