19 de mayo de 2013

Hoy te escribo.

Hoy te escribo desde el mismo computador que hace meses, 
te escribo con las mismas manos gastadas por el tiempo, la vida y mis ganas de cambiarlo todo,
te escribo con la vista más cansada, los labios secos y la garganta apretada por el frío,
te escribo con los oídos cubiertos por la lluvia.

Hoy te escribo porque después de mucho tiempo volví a recordarte,
te escribo porque ya no lo hago del mismo lugar en donde nos conocimos.

Hoy te escribo porque no conocí otra forma de comunicarme contigo,
te escribo porque siento que te echo de menos,
te escribo porque he aprendido que los espacios no se vuelven a llenar con el tiempo, sino con la costumbre, el alzheimer y la rutina,
te escribo porque, como siempre, nunca tuve razón para escribirte.

Hoy te escribo porque siempre me leíste con ganas, aún cuando nunca entendí por qué las tenías,
te escribo porque aún sin estarlo, agradezco sentir que alguien podrá leer lo que finalmente salga por mis dedos,
te escribo porque, como dice la canción, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos,
te escribo porque no tengo motivos para escribirte.

Hoy te escribo porque no soy el mismo de antes, aún cuando al verme seguramente verás los mismos defectos que me caracterizaron y otros nuevos,
te escribo porque la costumbre no fue tal,
te escribo porque extraño algo de ti que nunca logré identificar, y con el paso del tiempo terminé por ignorar.

Hoy te escribo porque me ayudas a escribir,
el resto son sólo palabras.

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