23 de septiembre de 2012

Todo es cuestión de oportunidades

Caminando te vi por primera vez,
nos cruzamos un par de veces sin habernos visto,
fugazmente te miré mientras caminabas lejos,
rápidamente te seguí para no perderte de vista.

Un par de veces nos hablamos,
otras cuantas más conversamos,
tal vez una o dos salimos,
rápidamente te seguí para no perderte de vista.

Al caer la tarde, cuando todos se habían ido,
te miré un segundo, tal vez dos o quizás horas.
Al caer la tarde, cuando todos se habían ido,
nos despedíamos como dos conocidos.

Al llegar la noche habíamos hecho todo,
cuando todo estaba oscuro había dicho todo;
cuando ya no estabas me di cuenta
que nunca demostré cuanto te quise.

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