8 de septiembre de 2012

Dos, Uno y Cero

Un parentesis de algo que me acabo de acordar...

Te dije algo, no recuerdo que, y tu sólo mirabas, hasta que entonces respondiste algo, que tampoco recuerdo. Yo solamente intentaba entender aquello que me decias.
Te respondí, algo que no tenía sentido y que no recuerdo. Tú lo refutaste con algo que tenía sentido, pero no para mi.
Nos quedamos mirando el paisaje un momento mientras conversábamos de música y algo más, algo que tampoco recuerdo, hasta que te hice una pregunta, de esas importantes para mi y para nadie más.
Trataste de contestarme de la forma más clara posible, aunque mientras lo hacías sabías te preguntaría algo de ello, pues no lo entendería del todo, lo sabías. Te enojaste, porque siempre lo hago, y comenzaste a decirme un par de cosas, que compartía, pero que no entendía hasta que finalmente volviste a calmarte.
Un par de frases fueron el resultado final de esa pregunta; pregunta importante que aún no recuerdo.

Pasamos el resto del día conversando hasta que me fui,
a una hora que no recuerdo.


Después de 7 intentos fallidos de hacer algo así como buscar demostrar la existencia del alma, creo que en la simpleza de una frase puedo resumir tres puntos que aún no sabía qué dirían ni cuando saldrían, pero ahora creo que ella es suficiente y presiento no erraré.
No es necesario seguir hablando de cosas que ya por repetición estoy convencido he logrado memorices, aún cuando esa repetición no implique necesariamente que las creas, al menos están allí para que las cuestiones, pero realmente lo importante no fueron todas ni cada una de ellas.
Lo importante fue haberme sentado, en las partes más increíbles de mis largos días para hablar de ti.
Es cierto, al final del día lo importante no son las palabras, sino esos hechos que nos definen. Mis hechos se materializaron más en palabras que en acciones, lo que considero es un error o una desventaja a la hora de conseguir lo que pretendo o quiero.
Ese lenguaje inmaterial de hechos sin cuerpo ha sido lindo mientras lo invento en mi cabeza al escribirte y hacerte parte de la magia que consiguen tres palabras unidas que forman un sueño, pero la realidad dista mucho de lo que aquí puedo decir.
Entonces vuelvo a preguntarme hasta donde es real estar aquí diciéndote en tres condensados lo que en la realidad nunca fui capaz con hechos que duraran más que un segundo de lectura.

Sólo para terminar este ciclo de diez intentos por decir algo que nunca realmente dije quiero decir, como ya antes lo he dicho, te quiero porque fuiste mi excusa perfecta para crear, y te quiero porque me haces volar mientras mis pies no consiguen despegarse del suelo, por más que intente cada día un poquito más volar.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Comenta si quieres...