4 de junio de 2012

Es todo tuyo.

Te voy a escribir desde la guata, desde mi guata. No voy a adornar palabra alguna que salga de mi cabeza. Voy a dejar que pase directo por mis dedos y llegue a este lugar.
Voy a escribir con puntos y no comas. Anotaré cada linea seguida. No daré los "porque". Por sobre todo hoy aquí sere honesto conmigo.

Te has metido sin haberlo pensado hasta en este lugar. Eres quizás la única persona que pasa cada día a leerme sin querer decirme sin que te obligue en una conversación que me quieres. Soy el único que sigue pensando que no da lo mismo por mucho que ya haya pasado. Es cierto que del pasado no se vive pero es mi historia y tu parte de ella y para mi eso es importante. Aun cuando para ti la historia ésta historia vestida de camiseta de fútbol por el hecho de ser pasada entonces de lo mismo. Pensé que hoy no podría escribir y hasta pensé que se agotaba tal como te lo acabo de decir. Y no se agota. Tal vez te agotes tu en mi en algún momento pero esto que sale de mi bien adentro no para. Esto que sale a gritos por mis dedos soy yo. El que sale a gritos por los dedos que te hace cada día abrir y leer es ese que realmente te gusta. Ese que te hace hablar más de la cuenta y aguantar una hora escuchando aquello que no te agrada. Ese es el que te gusta. Ese que se convence que le gustas. No entenderé nunca muchas cosas de ti y no las disfrazaré con frases amigables ni cerraré la boca para complacerte. Ese te las preguntará una y mil veces hasta entenderlas. Ese que hoy te tiene leyendo concentrada cuando tal vez deberías estar estudiando. Ese que hoy te tiene así es el mismo que te hace retroceder en el tiempo escrito para saber cuándo fue la primera vez que hablaste con él. Ese tipo que se las ingenia para siempre saber que decir y hacerte enojar. Ese que sabe que no sabe nada de ti. Ese que te hace reír y enojar. Ese soy yo. Y ese yo no va a parar de escribir hasta que sea necesario. Hasta que me canse. Hasta que te canses de abrir este rincón y visitarme en aquellas conversaciones que en persona te hacen rabiar. Y hasta que todo lo que escribí no pase y aquí romperé la única regla de este escrito, volveré a escribir con comas, seguiré hablando con los dedos y cuando no sepa como encontrarte, entonces te escribiré aquí, pues sé en este rincón puedo encontrarte, abrazarte, darte un beso y decirte...extrañe hablar contigo.