Hoy viaje, nada nuevo para alguien con muchos kilómetros en el cuerpo, pero para alguien como yo, los viajes todavía son algo digno que contar, y recordé lo muy poco entretenido que es viajar sólo. Claro, eso sentí al comienzo, pero después asumí que no tenía a quien mirar al costado en el asiento del copiloto y tampoco tenía la pierna de nadie para agarrar, así que opte por lo mejor, prendí un cigarro y buena música. Recién ahí comenzó mi viaje.
Viajar implica dejar cosas atrás, personas e ideas, anhelos, etc.; pero no es de lo que quiero hablar, aunque definitivamente es un buen tema.
Tuve que viajar a un pueblo (no sé si será o no pueblo, pero para mi lo es) y en la medida que me acercaba a este lugar, en el camino comencé a ver aquellas personas que adornan el paisaje, que le dan vida al lugar. Tal vez el frío influye, o el contraste de los colores, pero los pelos de los que me miraban pasar eran más blancos que los míos, también su aspecto era mas encorvado y la mirada, definitivamente, tenía mucha mas experiencia que la mía.
Así seguí avanzando hasta llegar a mi destino, pero no pude dejar de pensar en ellos.
Qué hace que estar en un lugar así nos llene el paisaje de pelos más blancos, de miradas más experimentadas, de boleros y tangos. Con suerte mis 25 anos son una pierna de cualquier persona que se atravesó en mi camino, pero aún así seguí.
Después de darle muchas vueltas a esas canas llegué a la conclusión final...cuál es el color de la patria? sabes qué es la patria?...
Hoy yo sé que es. La patria es pelos canosos, historias de brujas y lloronas, espaldas curvas y pelos más blancos. La patria es relegarse a vivir una vida sin internet, con una radio a pilas, con el aire sin contaminación, con mas árboles que edificios, con menos semáforos y más amabilidad.
Hoy aprendí que la patria tiene color de pelo, ojos determinados, estatura precisa y la encuentras en aquellos lugares donde en soledad te sientes más participe de un todo que nunca.