No sé cuánto tiempo habrá transcurrido desde que apreté "click" para abrir esta página, pero luego de eso un mensaje que decía "cargando" me dio la señal que tendría que esperar un poco más.
Siempre he pensado que esperar no es bueno, porque la verdad creo que esperar es aburrido, es perder el tiempo, es estar alerta para que llegue a ocurrir ese hecho que en ese preciso momento estas esperando, desde abrir una página de internet, tomar un bus, calentar el agua.
Mi día esta completamente lleno de esperas; esperas como las mencionadas, pero también esperas deliciosas.
Es cierto, acabo de decir que no me gusta esperar, y de verdad me carga, pero hay ciertas pausas que realmente me agradan, y te preguntarás qué pausa logra cambiar la regla general, mi regla general, y la verdad es que ahora mismo que trato de recordarlas no sé cuales son, pero justamente son aquellas pausas, tiempos de espera, las que siendo tan deliciosas aparecen sin esperarlas y se convierten en perfectas, en gustosas.
Tal vez, la clave esta en que, precisamente, aquella espera que espero con atención, ellas, se vuelven no deseadas, aburridas; y aquellas esperas que no espero y aparecen sin 'esperarlo' se vuelven pausas amigables que sacan sonrisas.
Una espera puede causar un sin fin de emociones, pero las mías sacan generalmente una...que lata, me carga esperar.
La gracias de todo esto, y lo que me lleva a pensar en la espera es que si no fuera porque luego de la espera siempre llega algo nuevo, entonces dejaría de seguir esperando y, la verdad, aunque sea extremadamente aburrido esperar de todas formas lo haré, porque sé que luego de ese tiempo muerto comienza a ocurrir una nueva historia.
A un minuto de comenzar la noche, mi noche, un par de esperas han concluido y comienzan otras nuevas...