Sin apuros, la vida sigue, sin detenciones importantes que hacer, solo parar para respirar un poco de aire y continuar.
Sin necesidad, la vida sigue, y todo el curso de lo normal nada cambia.
Sin quererlo la vida sigue y algunos quieren bajarse.
Queriéndolo, la vida sigue, y los pasos son ligeros y veloces.
Presurosos, la vida sigue, deteniéndonos en lo importante, en aquello que nos hace respirar y seguir.
Porque es necesario, la vida sigue, y lo cotidiano -lo normal- se vuelve vital,
Porque quiero, la vida sigue.
Mi vida sigue, sin excepciones.