Ya no me preocupo de ciertas cosas que antes si hacía,
ya no miro tan lejos para ver si encuentro algunas cosas que pienso ya no existen.
Ya no es necesario que camine tanto, o que cierre menos los ojos,
porque quizás en algún parpadeo te deje pasar, sin verte.
La excepción confirma la regla y conozco esa excepción.
Ya no busco tanto porque simplemente he aprendido que no existes.