En la soledad y oscuridad de unos ojos bien cerrados aparecen un par de pensamientos recurrentes que me recuerdan que siguen allí esperando respuesta.
En el silencio de una habitación me visitan sonidos que no me dejan olvidar aquellas cosas que he vivido.
En la incoherencia más absoluta de lo que escribo pienso en el camino que me pueden mostrar unos ojos bien cerrados junto a una oscuridad impenetrable acompañada de un sordo sonido apocado por la sensibilidad de mis manos buscando en el vacío aferrarme a aquella cintura pesada de respuestas con responsabilidades que cumplir, vestida de terno y corbata dispuesta a hacerme avanzar por aquel espacio vacío lleno de hojas en blanco escritas con nada.
LLENO