caminas sin rumbo aparente y en realidad solo tu sabes donde vas.
Te quitas el pelo de los ojos para poder ver un poco mejor,
mientras el viento se encarga de cubrirte nuevamente todo aquello que quitaste,
y entonces seguiste caminando a donde solo tu sabías querías llegar.
Detienes los pasos para saber a donde vas, y aunque ya no sabes bien a donde te diriges,
de todas formas seguiste caminando.
Atravesaste cerros y lagos, pastos húmedos bajo tus pies,
limpiaste el sudor de tu cara para poder continuar,
hasta que finalmente llegaste.
Tocaste la puerta y al abrirse lo viste.
Qué necesita, él te dijo.
Busco a Rosa, respondiste.
Ella ya no vive aquí, se marcho hace años.
Disculpe...
El ya no te reconoce...y tú, te reconoces?