17 de julio de 2016

Por tu fidelidad: Dos días y contando

Iba a ser solo parte mía, gastada en silencio, pero recordé tu fidelidad por no desacostumbrarte.

"Dos días y contando.

En dos días, muy lento, vas perdiendo la comisura de la sonrisa, la candidez de la mirada, el calor en las manos. En dos días llegó sin avisar el silencio, el sorbo agitado, la respiración rápida, las ganas de no estar en los recuerdos. En dos días volvió el tiempo y la necesidad de llenarlo sin algo que te hiciera presente. En dos días volví a mirarme sin ti.

En un día el día anterior parece pesado, vivo, latente; en un día todavía sigues ahí. En un día veo mover el cuerpo por inercia, la gravedad, el frío de golpe; en un día sigo vivo.
En un día me miro y peleo, suspiro resignado, miro y vuelvo a mirar. En un día ya no te veo la comisura de la sonrisa, la candidez de la mirada ni el calor de tus manos, en un día ya no te siento parte de mi. En un día todo se convierte en humo de cigarro nítido al comienzo, en un día se desvanece en la oscuridad. En un día me miro y no quiero mirarme sin ti.

El día cero no es distinto del dos, el día cero no es distinto del uno. Día cero inerte, sin pasado, olvidado y borroso, doloroso y vivo. Día cero cómplice del tiempo.

Día uno comienza a amanecer. En el día uno, todo pasa y tú también.

Adiós"

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