A cierta hora de la noche la fragilidad de nuestra esencia nos delata, nos deja desprotegidos de lo inevitable, adormece los sentidos que nos mantienen a la defensiva.
A cierta hora de la noche, simplemente se develan todos los misterios ocultos por la ropa, el perfume, el trabajo y las apariencias.
A cierta hora de la noche siempre llega, para algunos antes y otros después.
Es inevitable, a cierta hora, todos duermen, todos caen por el sueño.
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