He visto como piso los secos suelos del Norte, como golpea el reflejo del sol en mi cara, como la tierra tiñe mi morena piel recordándome que toma años, tiempo, paciencia y perseverancia juntar millones de granos de arena para formar una muralla que pocos cruzarían sin agua, sin coraje.
He sentido la nieve bajo mis pies, fría, imponente y azul teñida de elegancia y traje de fiesta, majestuosa, recordándome como lentamente dejo de sentir las falanges, recordándome que el dolor solo se siente al comienzo y que luego te adormece, haciéndome creer que se ha ido, mas solo se ha acomodado para quedarse, sin yo saber que ya no lo siento porque se convierte en parte de mi.
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