1 de mayo de 2014

No es que quiera ser desagradecido de lo que cada día me toca, pero hoy fue lejos de esos días que sale absolutamente todo mal. No lo digo enojado, para nada, de hecho a pesar de haber sido de esos días en que te sientes Yuyin, terminé riéndome cada vez que pasaba algo malo y que luego se ponía peor.
Por otro lado recordé que el hambre no se quita solo con comida, y no me refiero al hambre de esa que viene del estómago, sino que aquella que nace de la ausencia de ciertas personas que nos hacen sentir con ganas de vivir. Lo más increíble fue que eso me lo recordó Napoleón.
Por hoy no hay más, y tal vez mañana sea menos y menos...y menos...


Escrito el 28 de agosto de 2012 y aún no tiene título.

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