4 de diciembre de 2013

Miren todos.

Y entonces nos volvimos a ver. Nos dimos un tierno saludo con un abrazo forzado, ella se acercó y me preguntó si andaba bien, yo respondí que llegaba a la ventana en puntas de pie, la tomé de la mano y nos fuimos a caminar por corrientes.

A veces hay cosas que son más fuertes que el Olimpo.

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