Podría escuchar eternamente ese tambor que espera se acerque la tierna compañía de un par cuerdas, para que al final, para cuando ya el cansancio manda al olvido cómo sería el inicio, llegue a acompañar con su dulce presencia esa voz que comienza todo lo que parecía dormirse en la espera.
No sé cómo, pero hay cosas que tiñen de un color distinto aquello que era de otra forma, o incluso que simplemente no era y luego fue, como esa voz que al llegar hace que todo vuelva a comenzar.
Es rara la forma cómo al mezclarse ese algo que obliga a perder su color al otro y darle uno nuevo, a veces mutando en un tercer color nuevo, se vuelve finalmente en eso nuevo, y pierde su color inicial.
Entonces, entre tantos colores, cada vez que caminas pierdes el que traías y en cada paso que das, finalmente, te vas convirtiendo en algo nuevo, en ese nuevo color teñido por el que fue pero ya no es, perdiendo el que traías, que por lo gastado de todo, no sirve para teñir u opacar al nuevo.
Al final, solo somos un constante cambio de colores, pero aún así ese azul o celeste o gris o negro, cuando este en mi, será único, será mío, será el único azul que exista sobre lo que se puede ver y sentir, pero nunca tocar.
Hay muchas caras de los colores, no son todos iguales, pero ya habrá tiempo de hablar sobre ello. Por ahora partamos por saber de qué color estás, pero no me refiero al momento, sino a la etapa.
Cuál es tu color?
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