2 de octubre de 2013

Aquí y allá.

La canción que hace un tiempo me acompaña mientras escribo ha sonado unas 411 veces, lo que sin duda algo significa.
Pero sabes, escribir desde aquí o allá no es lo mismo, aún cuando la música sea la misma. Hacerlo desde aquí se siente más familiar, se siente como las ideas brotan jóvenes del aire fresco y el sonido del mar, se siente como llegan a saludar para quedarse pegadas en un papel con esa sensación de sentir que finalmente están en casa.
Hacerlo desde allá se ha vuelto la nueva casa, esa que lentamente comienzas a amoblar dejando atrás los recuerdos que no cupieron en la maleta y tuviste que dejar por obligación; esa nueva casa que adornas con luces que te ayudan a reconocer ese espacio, que al hacerlo desde aquí ya puedes replicar con los ojos cerrados sin la ayuda de más nada que la costumbre de visitarlo diariamente durante toda tu vida; esa que lentamente llenas de historias y sueños, esa que día a día te despierta con una nueva vista que tarde o temprano esperas mirar y no encontrar nada nuevo.
Hacerlo aquí o allá, después de todo, seguirá siendo y existiendo porque me gusta escribir, será con o sin música, será porque me leas o no cada noche; ese lugar que sin importar este aquí o allá, siempre va conmigo, es mío.

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