Constantemente me pregunto cuánto manejamos aquellas cosas que pensamos, cuánto pasan por esa racionalidad que decimos tener; y lo cierto, al menos desde mi punto de vista, es que existen ciertos pensamientos que, al igual que las emociones, sentimientos o impulsos, se escapan de nuestra parte racional.
Así entonces, pensar en un total control sobre nuestro cuerpo parece en principio carente de sentido y desgraciadamente no le hace honor a la misma palabra.
Pero, y qué más hay de nosotros que no decidimos, qué sucede con esas cosas que son externas que están en nosotros sin haberlo escogido, o incluso las que no vemos, esas que van adentro, como una pieza de lego.
Ya esta demasiado demostrado, así que no tiene sentido que hable sobre eso, porque o plagiaría alguna idea o simplemente inventaría algo tonto que decir, por lo que esta vez sólo me remitiré a decir que esto del fenotipo y el genotipo es una variable más de las que debemos considerar a la hora de mirarnos el ombligo.
En conclusión, al pensar en todo lo que hacemos en el día, lo que ejecutamos y lo que omitimos, todas esas cosas, no me queda nada más que preguntar cuán culpables somos, tu y yo, de hacer y deshacer cuando existe un porcentaje de tu yo y mi yo que no ha sido elegido, ¿ah?
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