Mis ganas de escribir muchas veces nacen de adentro, de ese lugar que no sé dónde está ni sé como trabaja en mí. Simplemente está y logra hacerme escribir; pero también hay otros momentos en que escribo sólo porque alguien espero me lea, alguien especial -alguien especial para mi- y si no existe o simplemente no está, la verdad es que no me dan ganas de escribir.
Al final de cuentas no siempre escribo para mi, sino que lo hago para alguien, un alguien que me inspira, que me hace sentir, que me hace querer, que logra mostrar lo mejor de mi, o tal vez sólo logra que pueda mostrarme tal cual soy.
En resumen, ella ya no me lee, y no sé si tiene mucho sentido seguir haciéndolo, pues estas justamente son para ella.
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