15 de junio de 2013

Antes y Después: Antués

Siempre cuando trato de iniciar un nuevo ciclo, una nueva idea, o simplemente iniciar algo luego de no haber hecho prácticamente nada, marco hitos o pienso en momentos que denoten esa delgada línea entre el antes y el después.
Por ejemplo, cuando quiero comenzar a estudiar siempre miro el reloj y señalo una hora cuadrada para partir: las 9 am, 10 am, 22 pm, 22:30, pero nunca una hora híbrida como podría ser las 19:34.
Que feos que se ven, por lo demás, esos números indefinidos.
En fin, esa obsesión de marcar un antes y un después creo que va de la mano con querer enmendar los errores que vamos cometiendo diariamente, o tal vez sólo querer "separar las aguas" entre lo viejo y lo nuevo, lo mundano y lo trascendental.
Como nada es coincidencia, hoy escuché esta frase "La experiencia es sólo el nombre que le damos a nuestros errores" y me hizo sentido a la hora de escribir este Antués.
Sea de la forma que quieras tú verlo, delimitar los campos de acción sirve en cierto modo para intentar partir una vez más, over and over, para creer que todo puede ser mejor que antes y sentir en periodos cortos de tiempo que vamos avanzando.
Pensé en esta combinación de palabras y creé este horrible híbrido que marca para mí ese estado eterno de latencia entre querer partir lo nuevo sin aún sacar un pie de lo viejo, y entonces nos quedamos allí en ese sostenido a punto de pasar a la nota siguiente, sin olvidar aún en nuestros tímpanos el sonido del tono anterior que dio origen a ese #.
A todo esto, pensé que esta idea de avanzar (literalmente), por mucho que queramos marcar hitos de diferencia entre los sucesos, al igual que caminar en el barro, siempre quedan restos de tierra en el zapato, por más que tratemos de caminar y pisar fuerte para botar el barro que quedó pegado.
Ese barro es experiencia, o para algunos, solo los errores que nos persiguen.

Chau!

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