15 de febrero de 2013

Hoy

La suma de cosas que pasan por mi cabeza me mantienen alerta, por todo lo que hoy no pasó y posiblemente mañana ocurra.
Tal vez los tiempos vuelan, se hacen largos o cortos, pero eso ya hoy comienza a no importar.
Hoy caminé más lento, riéndome del mundo y su velocidad, y para mi sorpresa, el mundo se detuvo conmigo; el tiempo anduvo conmigo, anduvo lento.
Hoy caminé más lento, sin importar cuán atrasado pudiese llegar a donde nadie me espera, pero todos saben que allí debo estar, porque simplemente la vida es así.
Hoy caminé más lento y miré muchas etiquetas, buscando lo adecuado para ti.

Hoy caminé cuadras con una mochila más pesada que la de costumbre, y cada día se vuelve más y más pesada, más dura.

Hoy aprendí que al mirarte me dan fuerzas para seguir este camino que recién comienza, un camino que solos tú y yo vamos a pasar.

Hoy te eche de menos, soledad.
Hoy en lo más profundo de la cotidianidad y mi costumbre de estar solo conmigo y mi paciencia, mi calma, mi música, mi todo, mi angustia, mi conversaciones a solas a cada segundo, mis peleas contra el mundo por ser como es...hoy entre todo eso y algo más me acordé de ti, soledad, porque hoy estuve más acompañado que nunca. Hoy tú estuviste conmigo a cada segundo, en mis recuerdos y esas ganas de darlo todo para que desaparezca todo aquello que nunca quise estuviera contigo.

Por eso hoy, por eso desde hoy ya nunca más estaré sólo; porque hoy, desde esta bendita soledad que me abraza cada noche estas tú conmigo para darme fuerzas y seguir adelante, para decirme que te abrace, para decirme que me necesitas y me esperas, para decirte que me abraces y te diga cuánto te necesito.

Desde hoy vivo cada segundo pensando en ti, vivo por ti y lleno mis espacios pensando cómo hacer que cada segundo que pase sea eso que siempre quisiste, para así simplemente lograr que seas feliz ahora.

Ya no me importa el tiempo, ya no me importa el lugar, ya no me importa la hora ni como avanzar.
Hoy sólo importa saber que tu vida vale y te hace feliz.

Y entonces, te quiero amarga compañía, te quiero insomnio, los quiero malditos problemas.
Te quiero porque gracias a ti hoy vivo por otro; por otro que vale mi vida y mucho más.

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