Después de pensar algunas cosas, de repensarlas nuevamente y no conseguir nada más que solo pensar en ello. No cansándome, volver otra vez más sobre el mismo punto y terminar por darme cuenta que todo lo pensando, las miles de vueltas que le di a la misma historia, me doy cuenta que todo lo pensando no sirvió de nada.
Pero no voy a mentirles, a pesar que no obtuve una mejor respuesta por haber pensado más y más repetidas veces lo mismo, terminé por conocer al revés y al derecho cada cara de esas historias, de esos problemas, de esas alegrías, de ese camino que me lleva cada día a sentarme 9 horas frente a un computador para escribir y escribir sobre un mundo paralelo.
Y lo bueno de conocer tan bien todo aquello que te aburre, que te quita la concentración, que te saca de tu cordura, es que ya no se vuelve sorpresa, y entonces finalmente llegas a estar en paz.
Hoy, finalmente, me acuesto tranquilo; expectante de lo que mañana ocurrirá- a las personas que miraré, con todos los que hablaré, qué pensará mi cabeza y me hará pasar el tiempo intentando entender una y otra vez nuevas ideas, problemas, sorpresas- pero tranquilo.
Hasta que no llegue mañana, solo disfruta esta noche, porque esta deliciosa.
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