No es un comentario trágico, tampoco es existencial ni menos trascendente. Es sólo lo que pienso acerca de lo bueno.
Dicen que las cosas buenas siempre cuestan, que no están siempre al alcance de la mano, y aquellas que sí lo están pronto nos aburren y descubrimos entonces que no eran tan maravillosas como creíamos. Así entonces pensé que lo correcto o, tal vez mejor, es decir que lo bueno siempre duele.
Por ejemplo, cuando nos ponen una vacuna, el pinchazo duele mucho, o cuando hemos aguantado mucho tiempo las ganas de ir al baño, y finalmente logramos ir, junto con la felicidad que se siente puede incluso llegar a doler la vejiga.
Se me ocurre pensar en una buena nota de alguna prueba, acaso no te quedo doliendo el poto de tanto estudiar? seguramente sí y entonces ya ves, lo bueno siempre duele.
Acaso no te cortaste unas cuantas veces los dedos antes de aprender a pelar bien el tomate y disfrutar placenteramente ese hermoso elemento de la tierra sin perder tanta pulpa en la cascara; es decir, lo bueno duele (en este caso, lo delicioso).
O tal vez no te pegaron un par de cachetadas antes que aprendieras que la fidelidad es buena. Ya ves, al parecer las estadísticas así lo indican...lo bueno siempre duele.
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