Hoy me ganó el insomnio y esas ganas de comenzar lo que hace días he postergado, hoy me ganaron esas ganas de saber de ti infiltradas entre trabajo, café y música.
Hoy no conocí la noche y fue extraño; hoy conocí esa mañana esquiva a mis ojos y fue blanca, fría y blanca.
Hoy volví a recordar que hay cosas que prefiero no saber.
Hoy, como hace mucho tiempo atrás, siento que escribo desde mi guata, desde aquella parte de mi que no miente y arroja como un extraño tick nervioso mis palabras a las 6:42 de la madrugada.
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