26 de noviembre de 2012

Brazos.

Cuando he estado acostado mirando televisión y quiero cambiar de canal, siempre ocurre lo inevitable, el control remoto esta lejos, tan lejos como puedas imaginarlo. Siempre esta al alcancé de la mirada, pero nunca de mis manos (y ya si ni siquiera puedes verlo es que estás cagado por todas partes).
La triste situación expuesta ha llevado a que constantemente me enoje con los brazos y piense que son demasiado cortos para las múltiples necesidades que deben ser cubiertas por ellos, como por ejemplo, ser capaces de traerme el control remoto y así cambiar de canal.
Hoy, sin embargo, fue la excepción a esa trágica realidad. Miré a lo lejos los audífonos para escuchar música y pensé "los necesito" y luego agregué -en mi pensamiento- "no, es imposible están lejos, no lo lograré". Sin importar esa advertencia, casi innatamente estiré el brazo y paf! pude cogerlos. No voy a mentirte, eso me causó asombro y me puse a reír.

¿Será posible que haya cambiado mi suerte y ahora cuando necesite ese bendito aparato lo pueda coger? 
¿Podré hacer extensiva esa realidad de los audífonos al bendito control?
¿Se habrán alargado mis brazos?

No sé cual de todas las preguntas sea más tonta que la anterior; sin embargo, espero que todas tengan un sí de respuesta.


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