18 de noviembre 2012:
Ayer, 17, te dije finalmente todo lo que no me atrevía, y junto con ese atrevimiento te dejé partir y me atreví a seguir con mi vida, con un fracaso más en los hombros.
Es difícil aceptar cuando alguien no te quiere de la misma forma que tú lo haces, pero más lo es dejar irse a esa persona, que sea libre.
Miro a ratos hacia atrás, y aunque solo han pasado horas desde que te borré de todo lo que puede hacerme saber de ti, de a poco y rápido a la vez voy comenzando a sentir el peso de saber que ya no estás.
Dentro de lo que puedo hacer y de cómo puedo afrontar esta parte de mi vida, porque sí, fuiste una parte que marcó dos cosas importantes: por un lado gracias a ti volví a querer, de ese querer de verdad, del que sale de la guata y me hace pensar en alguien 24/7 y fue rico volver a sentirlo, porque no creí volvería a sentir ese sentimiento de plenitud y vacío por alguien y, para mi fortuna, fue con una persona tan increíble como tú, llena de virtudes y defectos que me encantaron; y por el otro lado, he vuelto a sentirme vivo.
Cuando releas esto en algún momento no sientas pena ni te aflijas tanto porque ella no esté. Recuerda que has decidido tomar el camino largo para mejorar esas cosas que te hicieron alejarla y finalmente perderla. Elegiste el camino del aprendizaje para luego, cuando la vuelvas a ver, ella sepa que eres mucho mejor que lo que ella conoció. No te ilusiones en que pueda quererte ni que quizás puedas estar con ella, ilusiónate en pensar que cuando te vea otra vez serás un mejor hombre, una mejor persona, con una sonrisa en los labios y ella se sentirá feliz de verte bien. La vida hará el resto.
Por ahora solo te queda comenzar a llenar el espacio en que no está.
PS: es curioso cómo terminé de escribir esto, con una frase que pensé y luego relacioné con una canción. Es curioso porque todo el tiempo que estuve contigo fue acompañado de hermosa música, al igual que esta que acabo de recordar.
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