Debo confesarte que la necesidad de escribir y pensar que me escuchas se ha vuelto algo adictivo. Seguramente no estás allí esta vez y quizás tampoco lo estarás mañana, pero lo hago porque no tengo más razón que esas ganas de compartir contigo más de lo que puede la imaginación.
A veces pierdo el camino que debo seguir, suponiendo que tengo uno trazado, y entonces en lo único que pienso es en ir manejando por la noche y ver venir un auto con luces altas, de esas que borran mi vista y lo único que me dejan es esa seguridad de saber que más adelante solo hay una recta por la cual sé debo seguir, y que no vendrá una curva antes de poder volver a ver. Entonces cuando vuelvo a ver y esa recta sigue allí me siento tranquilo, seguro.
Esa es la gracia de recorrer un camino que vives día tras día, la seguridad de conocer cada punto que puede hacerte caer, pero no es lo que ocurre cuando te arriesgas a buscar algo distinto, algo que te haga atreverte a quedar ciego por unos segundos, con la adrenalina de saber que quizás puedas caerte, pero también, luego que pase la ceguera, veas algo nuevo, algo que esta más lejos, mas allá que esa recta que la luz dejo a oscuras.
Conocerte es, sin duda, agarrar el auto y vivir una nueva ruta, una que nunca sé hacia donde va, a donde me llevará, o si me hará caer y equivocarme, una y otra vez.
El riesgo de vivir a concho, con cada aceleración, y poder estrellarme con mis propios errores es lo que me lleva intentar todos los días, poder aprender y memorizar cada parte de esta vía que hoy trato de recorrer de ti.
Puede que nunca las llegue a conocer todas, y siga escribiendo cosas tan malas como esta (cursis), pero cada vez que veo venir una luz que no me deja ver solo confío en que lo que se viene por delante es una recta y no caeré; y si lo hago, entonces volveré a acelerar y trataré de memorizar ese pedazo, por si se vuelve a repetir y así no equivocarme.
Sabes, al final de todo, sigo este camino porque me gusta, porque me siento vivo sabiendo que cuando me subo a manejar lo estas haciendo conmigo.
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