El ocaso y el tiempo piden renovación,
el éxito y las ganas necesitan nuevos aires,
renacer de las cenizas requiere inversión,
la paciencia y el apoyo no necesitan nada.
Abrazarse para consolar es innato,
rugir para apoyar es divino,
pararse y dar la vuelta es grosero,
gritar "que se vayan todos" es albino.
Frustración e impotencia parecen naturales,
la rabia contenida llega como el pan,
caliente y de mordidas,
deja la boca seca y pide otro más.
Caerse y aprender también es parte del éxito.
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