Lo cierto, y tú bien lo sabes, es que por mucho que quieras algo no siempre lo vas a cumplir y lo único que queda es pensar que lo intentaste; a mi modo de ver, un consuelo muy deprimente, pero consuelo al fin y al cabo.
Mis ideas son redundantes, todas me llevan al mismo lugar, todas me hacen pensar en el mismo fin.
No importa cuantas veces lo intentes, desgraciadamente, a veces las ganas no son suficientes, y en esos casos prefiero optar por un buen acompañamiento, quizás un café, música de aquellas que me recuerdan de todo un poco y el resto sólo mirar como lentamente te vas.
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