Cada día duermo menos, y no sé si estoy recuperando lo que me falta de las noches durante el día o si simplemente me estoy poniendo viejo.
La verdad es que no recuerdo ni puedo contar cuántas veces cierro los ojos en el día, pero sí puedo decir y estar seguro que aquellas veces que los junto no son más que milésimas de segundos.
Lo cierto es que el día tiene muchas cosas que no quiero perderme, tal vez por eso estoy sacrificando mi cansancio por ver y no perder nada.
Ese sacrificio llega hasta la noche, y reconoce mi cabeza en forma de ideas que luego transformo en algo que termino dejando aquí.
He encontrado como suenan mis pensamientos, y gracias a eso estos días he podido escribir.
No importa cuan cansado este, no importa cuantas veces en el día haya pensado en ti, no importa cuantas veces en el día haya querido cerrar los ojos más de una milésima y descansar, ya no importa no tener razones ni ideas.
Tengo el sonido de mi cabeza, tengo las ganas y te tengo a ti atrapada entre todo eso y algo más.
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