Esperaste un momento, mientras prendías un cigarro y tirabas el humo al vacío. Recogiste el puño apretaste las piernas. Fumaste un rato largo, lento y largo, mientras no mirabas a nadie, sólo a mi.
Llegó tu plato y comenzaste a comer...y no parabas de sonreír y fruncir las cejas. Te detuviste un poco y prendiste otro cigarro mientras tomabas la copa de vino.
Así estuviste toda la comida, entre risas contenidas y enojos expulsados, y entonces finalmente pagaste y te fuiste de aquel lugar.
Llegaste a casa y no dejabas de pensar...
Cuántas veces te acompañe a comer y fumar sin haber estado allí.
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