Leemos porque no sabemos siempre qué decir, y nos gusta escuchar a otros porque son ellos los que muchas veces saben qué es aquello que sentimos o queremos saber.
Cuando entonces no sabemos qué decir, qué pensar, qué sentir es cuando entonces estamos listos para comenzar (frase sin sentido).
Si supiéramos cada palabra para cada momento exacto, entonces no necesitaríamos de los gestos, las miradas, del movimiento.
Hoy las palabras hacen para mí lo que los gestos y mis movimientos no saben.
Escrito el 26 de abril de 2012.
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