1 de mayo de 2012

Sol

Moví la cabeza de un lado a otro, 
apreté los ojos tan fuerte como pude para no verte, 
pero fuiste más inteligente que yo, más tenaz.

Así estuvimos unos minutos, hasta que finalmente me venciste.
Abrí las cortinas y te deje entrar, ya no sólo entre los pliegues,
sino por toda mi ventana.