22 de mayo de 2012

Líneas en mi camino.

Cada camino es una suma de estelas, de esas que dejan una huella imperceptible, pero que todos saben llenan el espacio y están allí.
Entre esa suma de realidades pasajeras siempre hay una que resalta, que fija miradas, que pinta olores y que genera un camino al andar, como dice la canción.
Tu estela es coqueta, es debil, no tiene olor, es rápida, es brillante, es fugaz, permanece, es contradictoria.
La estela es el reflejo de lo que somos, la tuya eres tu, caprichosa.

Cuántas miradas se quedan en tu estela, lo sabes? cuánto perdura tu presencia en ese espacio vacío (otra canción).

Para mí, perdura lo que dura mi recuerdo de ti en ese espacio, aquello que me hace mirar aquel lugar para intentar reconocerte y captar una vez más aquel momento que me hizo saber que ese allí eras en algún momento tú.
Qué será para alguien más tu estela? Creo que para otros puede ser algo parecido, pero tal vez un poco distinto. Otros pueden mirar tu estela, ese espacio para esperar volver a verte por allí; yo, en cambio, ya no te busco en aquel lugar, más bien miro lo que fuiste y pienso si alguna vez volveré a ver tu estela en otro espacio y más importante aún, si seré capaz de reconocerla.

A ratos creo verte en caminos, en una mala canción, en un gesto de alguna persona, en el olor de otra.
A momentos invento tu estela porque me haces falta, pero luego me doy cuenta que no es la tuya, y vuelvo a mirar y borrar para nuevamente comenzarte a buscar.

¿Cuántos estarán ahora mirando lo mismo que veo yo?