Finalmente aquí estas a mi lado, y yo al tuyo.
Miradas cruzadas y el calor del cuerpo me hacen abrazarte para no sentir el cambio de temperatura.
Estamos bajos, pero más altos que nunca, y me sigues recordando cada vez que llego.
Quito mis manos y tu cabeza las busca, las mueves, las agitas dándoles vida.
Eres tu el que cada día por la noche les pide un poco más ...
Otro día más y sigues recordándome que somos solo dos.